En 1979 recibí una treintena de respuestas al cuestionario, las que fueron exhibidas en la galería CAL según lo prometido; se realizó solo uno de los encuentros anunciados. La exhibición duró poco, guardé las respuestas en un sobre y olvidé el asunto. El sobre cerrado peregrinó conmigo durante veinte años hasta que un día de 1999 distraídamente lo abrí, y lo que salió de él fue el transcurso del tiempo. Reflejado no solo en el papel amarillento, sino, sobre todo, en la metamorfosis sufrida por la pregunta, en el anacronismo del lenguaje, del enunciado y también de las respuestas.

Los papeles que saqué del sobre tenían la esencia que guardan los objetos desprendidos de su historia. Brillaron un rato con una luz que no les conocía y luego se refugiaron en su propia temporalidad. Su biografía estaba presente como dato pero era irrelevante. Ese mismo año intenté hacer una obra que reflejara el tiempo devenido, conectando las encuestas sobrevivientes —que habían sido enviadas por correo y devueltas en plena dictadura— con un grafiti profusamente pintado en las calles del barrio alto de Santiago que decía “libertad a Pinochet”. No encontré exactamente la forma adecuada de materializar esa conexión y esta vez tampoco quedé conforme con el resultado. Ahora, después de otros veinte años, lo intento de nuevo. El grafiti callejero reproducido realistamente por mí, con óleo sobre tela, pidiendo la libertad del dictador, sincroniza los dos espacios temporales.

El proceso se completa ahora convocando al segundo “encuentro abierto” con algo de retraso (estaba programado para el 9 de octubre de 1979) en el marco de la muestra, tomando como referencia la pregunta inicial con toda su excéntrica actualidad.

Los comentarios que se hagan llegar a este sitio formarán parte del debate comprometido. C.A.

CUESTIONARIO Nº 2
¿EXISTE UN ARTE NACIONAL? para responder pinche aquí

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